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¿Qué latía en la mente y en el espíritu de aquel joven sacerdote, Santiago Alberione para lanzarse a un nuevo y apasionante proyecto con el fin de “ser san Pablo vivo hoy”?

 

En primer lugar, sentía en su interior un profundo amor a Dios que lo llamaba, y que le generaba el deseo de responderle: Aquí estoy, Señor, mándame donde quieras. Sentía una alegría inigualable cuando intentaba responder a la invitación de Jesús: Ven y sígueme.... Aún en la escuela primaria, su Maestra le había preguntado: ¿Qué serás cuando seas grande? ¡Seré sacerdote!, le respondió muy convencido siendo un niño de seis años.

 

Para responder al llamado de Dios, Santiago Alberione debió superar muchos obstáculos: falta de dinero para su formación, su salud bastante precaria, su rebeldía adolescente que lo frenaba para ponerse libremente a disposición de sus superiores y no de sus gustos... Siendo ya fundador pasó por mil y un problemas, hasta escuchar en sueños a Jesús Maestro, que mientras le indicaba el Sagrario le aseguraba: No teman. Yo estoy con ustedes. Vivan en continua conversión.

 

Además, en el corazón sacerdotal de Santiago latía la urgencia por llegar a los que no iban a su parroquia, también a los no creyentes. Los de las periferias existenciales. ¿Qué hacer entonces? ¿De dónde sacar el ardor suficiente? La personalidad de san Pablo le abrió el horizonte, y la espiritualidad, para pensar en la gran parroquia del Papa, vale decir en toda la Humanidad: utilizar todos los instrumentos que los avances de la comunicación para que la Palabra de Dios llegue a los que no tienen fe o la están perdiendo. Los libros, el cine, la radio, la televisión y todos los medios que Dios aún hoy nos ofrece, y en nuestros días, incluso la redes sociales e Internet...

 

Y así aquel anhelo juvenil comenzó a cristalizarse el 14 de agosto de 1914, hasta extenderse desde Alba (Italia) a los cinco continentes, en menos de cuarenta años... Es así que los Paulinos llegamos a la Argentina en 1931, en Chile en 1947, en el Paraguay en 2011, en Uruguay en el 2013. Un grupo de países donde los Paulinos se unieron para este apostolado, aparte de que hacen lo mismo en Brasil, Venezuela, Colombia, Perú…

 

De este impulso misionero, los paulinos hemos nacido para llevar la Palabra de Dios a todas las personas y para hablarles cristianamente de todos los temas que les preocupan. Y aquí estamos, con nuestros ideales y sueños: amando a Dios y a los hombres y mujeres de nuestros días, cualquiera sea su situación. Pero más que usar los medios de comunicación, buscando que todos entiendan el mensaje de Dios.

 

Si sientes algo parecido, te invitamos a hacerlo realidad. El padre Alberione se dirigía a los interesados en esta forma de vida con estas palabras:

 

Hay que darse cuenta de que estos apostolados requieren mayor entrega y una oración cotidiana más intensa. Hay buenas ideas que fracasan, poco descanso y horarios estresantes, dinero que no alcanza, incomprensiones por parte de muchos, peligros de todo género… Se necesitan santos que nos precedan en estos caminos que aún no fueron transitados. Esta misión paulina no es para los simples aficionados, sino para los auténticos apóstoles. Por tanto, hay que buscar las luces necesarias en Jesús Eucaristía, y pedirle la gracia de la perseverancia a la Virgen María (Santiago Alberione, 1950).

 

El padre Alberione nació el 4 de abril de 1884 y fue al cielo el 26 de abril de 1971, luego de haber dado inicio a la Familia Paulina, que tiene como misión dar a Jesucristo al mundo con la comunicación. Los Paulinos comunicamos el evangelio de Jesús Maestro, camino, verdad y vida con el apostolado de la comunicación.

 

 

 

* ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Jesús Maestro, que has dicho la mies es mucha pero los obreros son pocos, acogemos con amor tu invitación: Rueguen al Padre que mande obreros a su mies.

Siembra una intensa llamada vocacional: Todos los fieles por todas las vocaciones.

¡Que aumente el número de los sacerdotes, y sean sal de la tierra, luz del mundo, ciudad puesta en lo alto para salvación de la humanidad redimida con tu sangre!

¡Que aumente el número de los religiosos, que se pueble la tierra de institutos y casas que acojan a tus hijos predilectos, y sean hogares de luz y animación, manantiales de espiritualidad y semilleros de santos donde se cante gloria a Dios y paz a los hombres que él ama!

María, la elegida de Dios, madre y protectora de las vocaciones consagradas, intercede con nosotros, por nosotros y por todos los llamados.

 

* Escrita por el padre Santiago Alberione en 1955.

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